En un principio Baba Yaga estaba relacionada con la canción del coco:
“Duerme tesoro, que viene el coco y se come a los niños que duermen poco”.
Su presencia en canciones y cuentos de monstruos que se llevan a niños maleducados servía para que, por medio del miedo, los pequeños obedezcan a sus padres. La naturaleza siniestra de Baba Yaga pertenece a la brujería, y su labor también consiste en transmitir sus conocimientos de brujería a las mujeres.
Estos “poderes”, eran transmitidos de madre a hija, de ellos se conocen las propiedades de las plantas para hacer pociones, y que en la antigüedad servían para curar, matar, enamorar.
La apariencia de Baba Yaga varía dependiendo de cada relato, pero en la mayoría de ellos no es muy agraciada y la describen como una anciana alta, huesuda, arrugada y fea, que tiene la nariz aguileña de color azul.
Sus pechos son de piedra al igual que su afilada dentadura. Sus dientes son capaces de roer la madera. A menudo es denominada “la de las patas huesudas” o “Baba Yaga pierna huesuda”. Su enmarañado cabello gris parece flotar, dándole siempre un macabro aspecto a su alargado rostro.
Cuando Baba Yaga aparece, su presencia es anticipada por los chasquidos de madera seca que los árboles hacen, seguido de un viento tempestuoso que la impulsa a salir del bosque como un torbellino malvado.
La naturaleza ayuda a la bruja a emboscar a su presa, ya sea los niños que se perdieron en su territorio o habitantes de la zona. Una vez que Baba Yaga aparece, ella procede a atacar a sus víctimas golpeándolas con sus pechos de piedra y mordiéndolas como un animal salvaje. Resulta imposible escapar de la bruja debido a su excelente olfato, el mismo que le permite rastrear a sus víctimas, dicen las leyendas que huele el miedo de sus presas.
La casa de Baba Yaga está escondida en lo profundo del bosque del Este de Rusia, vivienda de madera conocida como izbushka.
Su hogar no es como cualquiera, debido a que es sostenido por dos grandes patas de gallina, construcción que se mueve por voluntad propia.
En algunas descripciones no tiene ventanas, también está adornada con los cráneos de infantes en los cuales pone velas adentro para iluminar. La puerta de entrada normalmente está escondida y no se abrirá a menos que la frase mágica sea dicha:
“Izbushka, izbushka, da la espalda al bosque y el frente hacia mí”.
En castellano la oración se puede repetir como:
“Casita, casita, da la espalda al bosque y gira hacia mí”
La vivienda está protegida por un sortilegio cuyo efecto hace variar su tamaño. En algunas ocasiones es más pequeña que un ataúd, es por eso que a veces se ve a Baba Yaga totalmente constreñida por las paredes de madera, con la cara aplastada en la ventana y las piernas encogidas.
En el interior de la choza está llena de carne y vino, y también está protegido por sirvientes invisibles que con manos espectrales atienden a la bruja.
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